viernes, 18 de enero de 2008

EL BOSQUE ENCANTADO

Había una vez, un bosque bellísimo, con muchos árboles y flores de todos
colores que alegraban la vista a todos los chicos que pasaban por ahí.
Todas las tardes, los animalitos del bosque se reunían para jugar. Los conejos, hacían
una carrera entre ellos para ver quién llegaba a la meta. Las hormiguitas
hacían una enorme fila para ir a su hormiguero. Los coloridos pájaros y las
brillantes mariposas se posaban en los arbustos. Todo era paz y
tranquilidad.
Hasta que... Un día, los animalitos escucharon ruidos, pasos extraños y se
asustaron muchísimo, porque la tierra empezaba a temblar.
De pronto, en el bosque apareció un brujo muy feo y malo, encorvado y viejo,
que vivía en una casa abandonada, era muy solitario, por eso no tenía ni
familiares ni amigos, tenía la cara triste y angustiada, no quería que nadie
fuera felíz, por eso... Cuando escuchó la risa de los niños y el canto de
los pájaros, se enfureció de tal manera que grito muy fuerte y fue corriendo en
busca de ellos.
Rápidamente, tocó con su varita mágica al árbol, y este, después de varios
minutos, empezó a dejar caer sus hojas y luego a perder su color verde pino.
Lo mismo hizo con las flores, el césped, los animales y los niños. Después
de hacer su gran y terrible maldad, se fue riendo, y mientras lo hacía
repetía: - ¡Nadie tendrá vida mientras yo viva!
Pasaron varios años desde que nadie pisaba ese oscuro y espantoso lugar,
hasta que una paloma llegó volando y cantando alegremente, pero se asombró
muchísimo al ver ese bosque, que alguna vez había sido hermoso, lleno de
niños que iban y venían, convertido en un espeluznante bosque.
- ¿Qué pasó aqui?... Todos perdieron su color y movimiento... Está muy
tenebroso¡Cómo si fuera de noche!... Tengo que hacer algo para que éste
bosque vuelva a hacer el de antes, con su color, brillo y vida... A ver,
¿Qué puedo hacer?y despues de meditar un rato dijo: ¡Ya sé!
La paloma se posó en la rama seca de un árbol, que como por arte de magia,
empezó a recobrar su color natural y a moverse muy lentamente. Después se
apoyó en el lomo del conejo y empezaron a levantarse sus suaves orejas y,
poco a poco, pudo notarse su brillante color gris claro. Y así fue como
a todos los habitantes del bosque les fue devolviendo la vida.
Los chicos volvieron a jugar y a reir otra vez, ellos junto a los animalitos
les dieron las gracias a la paloma, pues, fue por ella que volvieron a la
vida. La palomita, estaba muy feliz y se fue cantando.
¡Y vino el viento y se llevó al brujo y al cuento!

LA BRUJITA JUVENIL

En el bosque hay mucha oscuridad, incluso al mediodía pues los árboles detienen la luz del sol.

Más adentro del bosque, las ramas de los árboles parecen brazos y las raíces parecen piernas de unos gigantes.

En lo más profundo de este bosque hay un árbol particularmente extraño pues tiene dos nudos que parecen ojos, una pequeña ramita cortada que parece una nariz y un agujero profundo que parece una boca.

Este agujero no es muy grande y aunque cabe la mano de un niño, de ninguna manera cabe la mano de un hombre fornido.

Si entramos por este agujero ( suponiendo que fueramos enanitos y pudieramos entrar ), veríamos una salita seguida de una habitación o alcoba.

Sobre una pequeñísima camita dormía un mal sueño una brujita, no mayor que la mano de un niño.

Esta brujita se despertó muy maluca y sientiéndose muy enferma y muy mal, no sabía dónde estaba, ni que hora era, ni en que día iba la semana.

Sentía nuestra brujita un terrible dolor de cabeza y un mareo. Cuando se levantó de la camita casi se cae al suelo.

Lo primero que hacen estas brujitas en este bosque cuando se levantan de la cama es mirarse en el espejo, pues son muy vanidosas.

Brujita vió que estaba sumamente fea y se alegró mucho, pues ella se creía la brujita más aterradora y estaba muy orgullosa de serlo.

Nuestra Brujita tenía exactamente cien añitos, acabados de cumplir, pero como estas brujitas viven hasta los mil años, entonces podemos considerar que era como una niña de 15 años, para los seres humanos.

Estas brujitas se van poniendo más bonitas a medida que envejecen y eso no les gusta. Lo que admiran es a las 'cienañeras'. Pues como dijo una de las brujas más viejas de 900 años, y lo dijo con mucha envidia : "Todas las cienañeras son aterradoramente feítas".

Nuestra Brujita se alegró mucho de verse tan fea en el espejo, pues estaba muy despeinada y además la enfermedad la hacía ver más fea todavía.

Fué entonces cuando sintió una gran sed y mucho calor, se tomó un caldo mágico que tenía en el caldero y se sintió mucho mejor. El dolor de cabeza se le empezó a quitar y se le fué el mareo y la debilidad.

Pero el calor no se le quitó con la bebida caliente y fué entonces cuando decidió salir a dar un paseo volando en su escoba.

Afuera estaba muy oscuro, pero Brujita no sabía que hora era. Con el viento que da volar en una escoba se fué refrescando y empezó a sentirse feliz, contenta de la vida, de su juventud y de su horrible feura.

Mientras Brujita volaba en su escoba, la cabeza empezó a despejársele y entonces empezó a recordar que había pasado.

Le habían celebrado su fiesta de 'cienañera' y había sido la reina del bosque. La más fea de todas. Numerosos murciélagos y sapos habían sido invitados como músicos y habían bailado locamente cientos de brujitas.

La fiesta fué muy ruidosa y animada con ranas croando y chillidos aterradores que es la música de estas brujitas.

Pero lo último que Brujita podía recordar es que habían echado muchas hierbas y honguitos en un gran caldero al fuego. Y ella había tomado mucho de ese brebaje........

El cielo estaba muy oscuro pero de pronto cayó un rayo y todo se iluminó, volvió a caer otro rayo y era como la luz del día, pero el cielo se veía muy nublado.

Empezó una terrible tempestad y los rayos iluminaban el vuelo de nuestra Brujita. Había vientos horribles. Pero a todas las brujas les gustan las tempestades y ellas mismas las provocan y llaman.

Brujita creía que estaba de noche, pero los fuertes vientos se llevaran las nubes negras y entonces apareció un cielo esplendorosamente azul y un fuerte sol de mediodía.

Pero a las brujas no les gusta el Sol, ni la luz, ni el Mediodía y Brujita voló rapidamente de regreso a su casa.

Cuando llegó a su casa durmió y descansó un poco más de la fiesta tan loca y fatigosa en que había sido la Reina.

Ya empezaba a anochecer de verdad, cuando la despertaron unos gritos alegres de : "Viva Brujita !, Viva la más Fea !, Viva la Cienañera" y era un gran cantidad de brujitas jóvenes ( entre 90 y 110 años ) que venían a sacarla para hacer un vuelo de honor por su principal y más inolvidable cumpleaños.

La Brujita Buena

Que buena era la brujita Carmencita, entre todas la brujitas
que escondian los libros de los niños, les hacian comer muchos
dulces, y les hacian pelear, ella era la que intentaba que
las malitas, como Julieta, Panchita y Dorotea se portaran mejor.
Pero no, no servia de nada.

Las tres brujitas malas reian y reian al ver a los niños peleandose
y echandose la culpa los unos a los otros por aquel lapiz perdido,
por aquel libro roto, o por que le habian pegado con la pelota por
la espalda.

Pero eran ellas, no eran los niños los que cometian tales travesuras.

Que debo hacer pensaba Carmencita, con su gorrito muy largo rosado,
y su vestidito vaporoso verde y amarillo, despeinada de tanto correr
de un lado a otro siguiendo a sus hermanas, las brujitas malas, tan
malas que la hacian rabiar.

Hasta que un dia les dio una cucharada de su propia medicina.

A ver, a ver. Ya esta! tengo una ideal genial....

Mientras Julieta, Panchita y Dorotea dormian, Carmencita tomo sus
sombreros y sus varitas magicas, y las escondio en un armario muy
viejo que hace tiempo no abrian.

Se acosto tambien y se hizo la dormida.

Cuando se despertaron sus hermanas y fueron a ponerse sus sombreros
y a recoger sus varitas magicas, no las encontraron.

Como sabian que Carmencita no hacia esas cosas, sospecharon las unas
de las otras, entre ellas y comenzaron a pelear...

- Julieta, donde esta mi sombrero.
- Y como voy a saberlo yo, donde esta mi varita magica, tu la tienes, lo se.
- Dorotea, tu tienes mi sombrero, preguntaba Panchita muy enojada

Y las tres comenzaron a pelear.

En eso vieron a Carmencita riendose muy divertida, no podia parar de reir.
Abrio la puerta del armario y ahi estaban sus varitas y sombreros.

Las tres muy apenadas conversaron, y se dieron cuenta del mal que le
habian hecho a los niños al hacerles pelear sin razon.

Unieron sus manitas las tres y decidieron ser como Carmencita desde
ese momento.

- Gracias Carmencita, dijeron las tres al mismo tiempo.

- A su orden, contesto Carmencita muy orgullosa.

FIN

La bruja piruja.

Un buen día, hace ahora ya muchos y muchos años, los habitantes de la ciudad de Rosa se despertaron desconcertados por el ruido de las trompas del Rey, que abrían paso a los mensajeros, los cuales proclamaban:

- Por orden de su majestad, se hace saber la llegada a nuestra ciudad de la terrible bruja piruja. Con los adultos es inofensiva, pero dicen que tiene poder para eliminar a todos los niños que se le pongan por delante. Por tanto, por esta real orden, todos los niños se quedarán encerrados en su casa hasta que la bruja piruja haya desaparecido y, con ella, el peligro para nuestros pequeños.

Había en la ciudad dos hermanos, Dolors y Bernardo, que se sintieron muy contrariados al sentir el bando, porque tenían pensado ir al bosque a buscar fresas, que por esa época estaba lleno.

Como Dolors, además de valiente, que era muy lista, propuso a su hermano:

- Podríamos ir al bosque disfrazados de matorrales. La bruja no nos vería y podríamos coger las fresas que quisiéramos.

Parecían totalmente dos espanta pájaros, cubiertos de ramas y hojas. Nada más llegar al bosque, vieron a la bruja que bajaba desde su escoba. Lo peor de todo era que Edu, el hijo del leñador, iba a tonteando por allí persiguiendo mariposas.

Desde su escondite, los dos hermanos vieron que la bruja se mojaba un dedo con saliva y decía, tocando la cabeza del niño:

- En oruga te has de convertir...

Y Edu se convirtió en una oruga.

Bernardo y Dolors se quedaron tan sorprendidos y atemorizados que no se atrevían a moverse. Hacía mucho calor, vieron que la bruja se quitaba su gran sombrero acabado en punta y lo dejaba en un lado, para tumbarse encima de la hojarasca y hacer una siestecita.

- Si la bruja no tuviera saliva, no podría hacer desaparecer a ninguno otro niño- razonó Dolors con un hilo de voz.

¡Y cómo roncaba! Estaba feísima, con la boca abierta, aquella narizota tan fenomenal y las greñas enmarañadas y escampadas.

Dolors susurró al oído de su hermano, y mientras él vigilaba, muerto de miedo, la niña corrió hasta casa del albañil, cogió un saco de yeso y volvió al bosque. Por fortuna, la bruja todavía estaba con la boca abierta. Rápidamente, Dolors vació el paquete de yeso dentro de su boca.

La bruja se despertó y comenzó a gritar. Y resultó que, cuanto más gritaba, mejor se mezclaba el yeso que tenía en la garganta con su saliva, hasta que se formó un tapón que no dejó pasar ningún grito.

Dolors, plantada ante la bruja, dijo:

- Vieja piruja, cuando hayas devuelto a Edu y a todos los demás niños a su forma primitiva, te sacaré el yeso de la boca.

La bruja dijo que si a todas las condiciones, pero Bernardo no se fiaba bastante y Dolors fue a buscar a los soldados del rey, los cuales se encargaron de que cumpliera su palabra. Después, lanzaron al fuego su escoba y a ella la echaron lejos de las fronteras del Reino, y nunca más pudo hacer mal a nadie, porque se quedó con la boca seca.

Y a la ciudad de Rosa se celebran brillantes fiestas en honor de los valientes hermanos Bernardo y Dolors.

Fin

La bruja en "jet"

En esta casa ruinosa

vive una bruja canosa.

Hasta ayer tenía encerrado

un embrujo con candado.



El candado se rompió

y el embrujo se escapó.

¡Pobre bruja sin embrujo!

¿Se acabó el mal que produjo?



Esta bruja tonta y sola

no viaja más en escoba.

Y como lo puedes ver

ahora solo viaja en "jet".

¿Adónde ha ido a parar

esta señora en su andar?

Me lo ha dicho un mensajero

venido del extranjero.



En otra casa ruinosa

de una villa muy famosa,

ella instaló su taller,

con sus "cucos" otra vez.



Tiene una mona vestida

de mucama divertida,

y un sapito de portero,

que juega con un balero.



Pero no hace maleficios.

Ha perdido hasta su oficio

de armar líos ella sola.

¡Pobre bruja sin escoba!

La Bruja de la Televisión

La bruja apareció en la televisión y Tomás se asustó creyendo que en cualquier momento la bruja lo miraría directamente a los ojos para decirle que ella conocía todas las maldades que él había hecho durante ese día. Pero, la bruja encerrada dentro del televisor parece que ni siquiera se dio cuenta que Tomás la miraba y continuó como si nada, preparando sus embrujos.

Tomás entonces descansó un poco y se sintió mucho más tranquilo. Nadie le iba a contar a su mamá cuando llegara que se había comido todas las galletas que ella guardaba en la cocina, y podría perfectamente echarle la culpa a algún malvado ratón.

Además, nadie le diría tampoco del vidrio roto de la ventana del comedor, y él se podría hacer el leso como si no lo supiera.

Pero, entonces, cuando volvió de nuevo a poner atención a la televisión, de repente, la bruja lo apuntó a él directamente con su feo y arrugado dedo y con una voz de vieja bruja terrible le gritó: " pórtate bien o si no ..." Tomás no podía creerlo y se asustó tanto que cuando llegó su mamá lo primero que hizo fue contarle que él se había comido todas las galletas y quebrado el vidrio de la ventana del comedor.

El se esperaba un buen reto, pero en vez de eso su mamá le dio un gran abrazo y lo besó. No para felicitarlo por las maldades que había hecho, porque estaban mal, sino porque quería decirle con eso que estaba muy feliz de tener un hijo que fuera honesto y valiente y que se atreviera a decir siempre la verdad.

Y desde ese día Tomás se portó mucho mejor. No hizo más maldades y no le tuvo tampoco más miedo a la bruja de la televisión.

La Bruja Cocinera

Había una gran cabaña de madera en el bosque donde todo el mundo decía que vivía una bruja muy mala, muy mala. Nunca nadie se había atrevido a entrar. Un día mientras recogía hojas para un trabajo de su escuela, un chico se acercó a la cabaña. La curiosidad le llevó a entrar al jardín, y luego se acercó a una de las ventanas de la cabaña, pero no pudo ver nada. Como quería saber lo que había, pensó que no le pasaría nada, y entró en la casa. Parecía que estaba vacía que no había nadie. Pero al fondo divisó una viejecita que removía la cuchara junto al fuego. Se acercó con mucho cuidado, y la tocó en el hombro. -Buenas tardes, señora. - Hola muchacho - respondió ella. ¿ No tienes miedo de mi. ? La pobre anciana estaba muy arrugada y no tenía dientes. El muchacho dijo que no. La anciana se puso muy contenta e invitó al muchacho a merendar. Le contó que de joven había sido un hada buena, pero cuando se había hecho mayor todo el mundo creyó que era una bruja, y no podía ir a la ciudad. Ya se había acostumbrado a vivir sola en aquella cabaña, pero siempre le gustaba pensar que algún día alguien entraría a verla. Y así fue. Como el muchacho fue tan amable con ella, le dijo que le pidiera un deseo, pues se lo concedería. Y el muchacho de buen corazon viendo a la anciana tan contenta por su visita le pidió que su jardín se convirtiera en un parque infantil para niños. Y asi fue, todos los niños jugaban allí y la anciana les hacia la merienda, siendo muy feliz, muy feliz al saber que la gente ya no le tenía miedo. Y todo el mundo la llamaba cariñosamente la bruja cocinera.

(Consejo: No hables mal de otros niños sin conocerlos.)

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